Otra víctima de la sucia competencia

Cuando en abril se levantó el telón llamado El Observador de Viña del Mar, todo el gremio local de la prensa aplaudió la iniciativa. Los actores regionales felicitaron este esfuerzo que venía a llenar el vacío dejado a principios de los 70 por La Unión y luego a princios del siglo XXI por El Expreso: una competencia leal y eficaz ante el monstruo llamado El Mercurio. Sin embargo, como ha sucedido en varias ocasiones, parece que la iniciativa ha comenzado a hacer agua y a hundirse lentamente, ante la indiferencia de los emrpesarios regionales y la impresionante campaña desplegada por El Mercurio. Ya el martes 5 de septiembre sonaron las alarmas cuando se supo que los numerosos suplementos del periódico habían pasado oficialmente a mejor vida. Pero lo peor vino apenas 3 días después, cuando la edición de los viernes brilló por su ausencia y trascendió que se había eliminado. En una manoseada pero apropiada frase, ya se escribe la crónica de una muerte anunciada, ante el estupor de la prensa local.
¿Qué ha fallado? Se intentó no cometer el mismo error de El Expreso, limitando al momento de ver la luz su circulación semanal a tres días, no pagando altos sueldos imposibles de sustentar al mediano y largo plazo y tratando de tener redes de contacto. Sin embargo, esto parece no haber funcionado; los avisadores no han respondido aunque son los primeros en pedir que cubran sus actividades, mientras que El Mercurio de Valparaíso S.A.P. se ha defendido y atacado con todo lo disponible a la mano, literalmente.
Aún queda algo de tiempo para impedir que caiga otra fuente de trabajo para periodistas, reporteros gráficos y tanta gente más.
Suerte amigos

