El SS de hojalata o el silencio de Grass

Günther Grass fue nazi.
¿Extraño? En Alemania pocos pueden decir con toda propiedad que no fueron nazis en algún momento de su vida durante la dictadura del cabo del bigote y su camarilla.
Pero... Siempre hay un pero, y en este caso es la pertenencia del Premio Nobel a las SS, según propia confesión, anticipando lo que serán sus memorias a publicarse dentro de poco.
El alma de los alemanes cayó al suelo... los intelectuales quedaron de una pieza... los autoflagelantes (no los DC chilenos por si acaso)ya comenzaron a rasgar vestiduras ante un Grass que habría formado parte de una cofradía de los peores demonios de la historia...
Sin embargo, es necesario también detenerse a analizar un poco.
¿Cuál puede ser la razón para que un muchacho de 15-16 años (la edad de Grass en esa época oscura de Alemania) se haya unido a una fuerza así?
El imaginario colectivo asocia a las Schutz Sttafeln como el cuerpo de asesinos de los campos de concentración, los autores de masacres impresentables en Ucrania, Rusia, incluso Oradour y Malmedy en occidente. Sin embargo, muchos olvidan que buena parte de este cuerpo no estuvo a cargo de los infames campos de concentración ni se encargó (como los detestables Eissanzgruppe) de realizar limpiezas étnicas eb Europa oriental; estas SS "militares" estaban integrado por soldados profesionales que recibieron un entrenamiento sobresaliente, y voluntarios unidos a estos cuerpos que tenían el prestigio de fuerzas de elite invencibles. O sea, la mejor forma de servir al país era integrarse a los mejores, un imán irresistible para el juvenil Günther y otras decenas de miles de jóvenes alemanes.
Otro punto totalmente distinto es la razón del silencio de Günther Grass. Por 61 años escondió esta pertenencia. Al principio, imagino, por miedo a que coartara sus expectativas de vida en sus primeros años como escritor e intelectual; tal vez por vergüenza ante el qué dirán, temeroso de la hipocresía de una sociedad alemana que buscaba redimirse al punto de despreciar a los héroes de guerra que nada tuvieron que ver con Hitler, pero sí mucho al servicio de su país.
Lo cierto es que esta demora en reconocer una parte pequeña pero tan significativa de su pasado, le ha restado al autor del Tambor de Hojalata autoridad moral y credibilidad ante su público, las autoridades que lo han distinguido a lo largo de los años, y posiblemente ante sus pares, muchos de ellos dados a los fáciles aplausos pero capaces de las mayores hipocresías si ello es acorde al "establishment".
Grass no es culpable por pertenecer a las SS. Grass es culpable de silencio y de no enfrentar su pasado con la altura que él mismo reclamaba a la hipócrita sociedad alemana de la posguerra. El columnista del influyente diario alemán Bild am Sonntag, Helmut Boerger, resume magistralmente esta postura: "Grass sigue siendo el autor vivo más importante de Alemania. Pero ha perdido su consideración moral. No puede ser castigado por ser un miembro de las SS, pero lo puede ser por mentir durante 60 años".


5 Comments:
Para los que reclamaban, volví. Lo que no puedo hacer todavía es subir una imagen (no sé por qué /&$%%&$%&%&%&%$" el sistema no me permite subirlas).
Saludos
Pero subiste la de Grass poh... Oye Mario, muy interesante tu post. Coincido ciento por ciento en que mâs grave o condenable que la falta es ocultarla, eso agranda el error. Todos se pueden equivocar, pero mentir es como vivir equivocandose...
Saludos.
Te seguirê leyendo.
en todo caso yo tambien habria ocultado un error tan grave como pertenecer a los nazis. Es lo mismo que hacen aca en chile algunos que dicen no haber pertenecido a la dictadura.
son cosas distintas po cabro, no mezclar peras con manzanas
Dilecto amigo:
Si su pluma está afinada, ¿por qué no atreverse a colaborar con algún medio? Este artículo bien se merece ser publicado en La Nación Domingo, The Clinic, La Tercera o Artes y Letras de El Mercurio. Envíelo, atrévase, "póngale wendy".
Un abrazo y felicidades.
Claudio
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